Sarah
Al salir de la trattoria me soprendió ver que el sol se estaba poniendo, había perdido la noción de las horas que había pasado bebiendo vino y riendo de cada historia divertida de Ryan. Miré la hora asustada, apenas eran las cinco un alivio, no se me había pasado la hora de ir por Addy. Llamé a la niñera y le pedí que fuera por ella, le debía un montóin de favorers a la pobre chica, aunque seguramente ella era feliz cuando sus cheques remunerando esas horas y favopres extras llegaban.
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