El mensaje siguió ahí durante todo el día.
Clara lo había archivado, no borrado. Había enviado una captura a Mateo con una nota de dos líneas: número desconocido, sin responder, revisar procedencia cuando puedas. Después había cerrado la aplicación y había vuelto a sus notas para el evento de la fundación. No porque el mensaje no importara. Sino porque sabía, con una claridad que le había costado meses construir, que si dejaba que cada señal sobre Isabela se convirtiera en el centro de su día,