Mundo ficciónIniciar sesiónNinguno de los dos se dio cuenta de en qué momento exacto los diez minutos se habían convertido en cuarenta, hasta que Clara miró el reloj de la pared por pura costumbre y descubrió, con una mezcla de sorpresa y algo parecido al pánico, que Leonardo seguía sentado en su sofá, con la corbata aflojada y una taza vacía entre las manos, como si aquel departamento pequeño llevara semanas siendo un lugar donde &







