Mundo ficciónIniciar sesiónEl mensaje llegó dos días después de la entrevista, corto, casi tímido en comparación con la firmeza que Leonardo había mostrado frente a la prensa.
¿Puedo ir a verte? No al banco, no a la plaza. A tu casa. Diez minutos, si me los das.
Clara lo leyó tres veces antes de responder, midiendo el peso de lo que significaba dejarlo cruzar la puerta de un espacio que había construido, ladrillo a ladrillo emocional, precisamente para que nadie de la mansión M







