Mundo ficciónIniciar sesiónEl sobre llegó el miércoles por la tarde.
Mateo lo dejó en el buzón del edificio sin tocar el timbre, sin esperar en la entrada, sin dejar ningún aviso de que había estado allí. Clara lo encontró cuando bajó a las cinco a buscar unas compras que la tienda del bajo había prometido dejarle. El sobre estaba entre dos folletos de publicidad y una notificación de banco: un rectángulo blanco con su nombre escrito a mano en el anverso.







