Mundo ficciónIniciar sesiónLa foto del contrato seguía en la estantería del despacho.
Leonardo la había mirado durante semanas sin verla de verdad, con esa capacidad que tienen los objetos conocidos de volverse invisibles cuando están demasiado tiempo en el mismo lugar. Pero el martes por la mañana, sentado en el escritorio con el café sin tocar y una hoja en blanco frente a él, la foto hizo lo que los objetos hacen cuando finalmente se los mira: devolvió







