Mundo ficciónIniciar sesiónLa segunda línea apareció en una pantalla pequeña de plástico, dentro de un baño que olía a desinfectante nuevo.
La clínica de atención sin cita previa tenía cuatro sillas en la sala de espera, una planta artificial en la esquina y una enfermera que anotaba los datos de ingreso con la eficiencia amable de quien ha repetido ese mismo movimiento miles de veces. Clara había llegado a las nueve y cuarto de un jueves con el bolso cruz







