Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
El cristal del pasillo estalló en mil pedazos, pero el ruido más espantoso, el que se me quedó grabado a fuego en el cerebro, fue el golpe seco, pesado y brutal del cuerpo de Damián estrellándose contra el suelo, justo delante del muro donde me había escondido.—¡DAMIÁN!El grito me lastimo las cuerdas bucales. Empujé las llantas de la silla de ruedas con desesperación, pero me atoré con






