ISABELLA
—¡Me vale madres si el especialista está dormido! —el grito de Liam retumbó en el pasillo de urgencias—. ¡Le mandas el helicóptero de la empresa al techo de su casa y lo traes para acá ahorita mismo! ¡Consigue todos los donadores de O negativo que haya en esta ciudad y págales lo que pidan!
Liam colgó el celular, aventándolo contra el sillón y se jaló el pelo con desesperación. Llevaba cuatro horas caminando de un lado a otro como león enjaulado, haciendo llamadas y moviendo todo el im