ISABELLA
—Son dos.
Todavía me acordaba de la cara de asombro del médico en esa pequeña clínica de barrio a la que Bruno me llevó hace un par de meses, recuerdo perfectamente cómo el doctor movía el aparato del ultrasonido sobre mi vientre, frunciendo el ceño, hasta que soltó la noticia. Resulta que uno de los bebés estaba escondido justo detrás de su hermano, acomodados de una forma que hacía casi imposible ver al segundo en las revisiones rápidas de las primeras semanas.
Gemelos, mi milagro ve