Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
El desayuno fue un silencio total y asfixiante.
Damián estaba sentado en la cabecera del comedor, tomando su café negro y revisando correos en su celular sin inmutarse, yo apenas probaba la fruta de mi plato, pero no le quitaba los ojos de encima. Quería grabarme cada detalle de su cara para siempre; la forma en que arrugaba el entrecejo cuando leía algo que no le gustaba, la sombra de su barba de dos días, lo bien que le quedaba ese t







