Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIÁN
El portazo hizo temblar los cuadros de la pared, pero el que se estaba desmoronando por dentro era yo.
En cuanto me quedé completamente solo en la oficina, empecé a hiperventilar, jalando aire por la boca desesperadamente, sintiendo que me asfixiaba.
Lo había logrado, la había alejado, le había dicho las cosas más asquerosas, viles y crueles que un hombre podía escupirle a la mujer que amaba.







