Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
—Me tiene encerrada Valeria, como a una maldita presa.
Caminaba de un lado a otro de mi cuarto, apretando el celular contra mi oreja. Llevaba una semana exacta desde que Damián agarró su maleta y me declaró la ley del hielo.
—¿Cómo que encerrada? —la voz de Valeria sonó al otro lado de la línea, con el ruido del tráfico de París de fondo—. Isa, explícame bie







