ISABELLA
Me quedé un buen rato sentada en el suelo de mi cuarto, con las lágrimas secándose en las mejillas, sentía un hueco horrible en el estómago. Las palabras de Vanessa me daban vueltas en la cabeza como un disco rayado.
Fui la única que lo sacó de la botella, siempre he estado ahí, eres una copia física.
Dolió, dolió como el infierno porque en el fondo, encajaba perfecto con todo lo que Damián me había demostrado, ese beso desesperado al principio de todo, la forma en que luego me alejaba