Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIÁN
—Se va a pudrir en la cárcel —repitió Liam, cruzándose de brazos, con una sonrisa de satisfacción—. Mis abogados no la van a soltar.
Sentí que me quitaban un peso de encima.
—Gracias, Liam —le dije, sintiendo que por fin podíamos empezar de cero.
En ese preciso instante la puerta de la habitación se abrió de golpe.
Era el doctor, venía con una tableta médica en las manos, pero su cara no tenía ni una sola gota de alegría por verme despierto.
La







