Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIÁN
El pitido plano no era un sonido nuevo, era el mismo maldito sonido que llevaba cinco años escuchando en mis pesadillas. La misma alarma que sonó en aquel quirófano cuando el corazón de Elena se apagó para siempre.
Apreté la mano de Isabella tan fuerte que sentí sus huesos crujir, pero ella ni se quejó. Estaba llorando a gritos, suplicándole a los doctores que hicieran algo.
El terror me quiso paralizar, mi instinto me gritaba que me levantara de la silla de ruedas







