La mansión Cavalli se había convertido en un teatro de sombras donde solo Sebastián conocía el guion completo, Sentado en la habitación anexa a su despacho, envuelto en una oscuridad que ya no era impuesta por su biología sino por su voluntad, Sebastián fijaba la mirada en el monitor de alta resolución, gracias a Marcus, el sistema de vigilancia era invisible para cualquiera, incluso para los expertos en seguridad de los Miller.
En la pantalla, la puerta del despacho se abrió con un gemido sor