11. Tiempo contado
Era algo demandante. Bianca tenía que acostumbrarse a estar siempre bajo el calendario de Nathaniel, y aunque su suegra le recordaba muy “amablemente” que estaba en Nueva York por eso. Se llevaban viendo al menos dos semanas, entre citas que acababan en la cama y conversaciones que dejaban a Bianca pensando demasiado. Sobre todo una que todavía le seguía dando vueltas la cabeza.
***
—Mi padre era jardinero. En realidad Carmenza e Ignazio son mis tíos. Sofía era mi madre. Mi apellido ahora es