37. Sombras
El aire denso de la noche italiana se pegaba a la piel de Nathaniel Giordano como una segunda camisa empapada de sudor frío. Sus ojos, habitualmente brillantes y llenos de una determinación tranquila, ahora eran dos pozos oscuros, inyectados en sangre por la falta de sueño y la creciente desesperación. Habían pasado casi cinco meses desde que Bianca, su esposa, había desaparecido sin dejar rastro, evaporándose de su propio departamento como una pincelada fugaz.
Nathaniel, un hombre de mediana