40. El despertar de la maternidad
Cinco meses y veinte días habían transcurrido desde que Bianca había sido desterrada a esta prisión de piedra y silencio. cinco meses y veinte días en los que el mundo exterior se había desdibujado hasta convertirse en una leyenda lejana, un eco de una vida que alguna vez fue suya. En ese tiempo, la pequeña chispa de esperanza que había encendido el primer aleteo de su bebé se había convertido en una llama constante, una luz tenue pero inquebrantable en la oscuridad de su encierro.
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