Él me cuida aunque esté enojado.
DALIA
Dos semanas.
Catorce días que parecían siglos. Desde que Adriano y yo nos separamos, cada amanecer había sido un castigo, cada noche un infierno. No dormía, no comía, apenas respiraba. La idea de que lo había perdido me estaba matando más lento que cualquier bala. Después de intentar cocinar para Adriano, y no funcionó solo me quedé en casa, no quería salir a ningún lado, Enzo venía a traer comida, pero probaba un bocado y ya no quería mas.
— Princesa, te enfermarás si sigues así.
—-a ja.