JACKELINE
Estaba medio dormida cuando sentí el celular de Alessandro vibrar.
Lo vi escribir algo, luego vibró nuevamente, lo sentí moverse con cuidado y levantarse, tratando de no despertarme.
Aun con los ojos entrecerrados, murmuré:
—¿Vas a algún lado?
—Debo salir, amor, pero no tardaré —respondió en voz baja.
—Está bien… —dije haciendo que volvía a dormir, pero el maldito sexto sentido que tenemos las mujeres empezó a retumbarme en el pecho.
Algo no estaba bien.
Apenas escuché cerrarse la pue