Mundo ficciónIniciar sesiónCuando crucé la puerta principal, el sonido me golpeó antes que cualquier voz: risas.
De esas que llenan la casa y la hacen vibrar.
El eco de los balbuceos de mis hijos, el tono suave de mi madre, y la risa cálida de Dalia mezclándose entre las notas del piano que Susan debía haber encendido h







