Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa casa parecía más viva que nunca.
Desde temprano, Nana y yo habíamos estado moviendo cosas: cambiando cortinas, revisando flores, eligiendo sábanas nuevas.
Susan daba órdenes desde el pasillo, mientras los bebés dormían en la sala, arrullados por el murmullo de voces y el ar







