En la noche se pudo quitar la ropa con perfecta facilidad, no le costó nada deshacerse de toda su prenda, tomar baño y ponerse el pijama.
Sentía que Chiara huía de él, la cena fue en completo silencio y luego desapareció por toda la noche.
Hasta el otro día.
Pero Davide tenía una jugada más divertida.
Al levantarse, antes de ir a desayunar, se puso la misma ropa del otro día y coincidió con Chiara al salir de la habitación.
—Buenos días—dijo con mala cara, como si estuviera cansado, no era el c