Tiempo atrás.
—¡Ya cálmate! No quiero jugar. ¿Crees que somos niños? Vete tú al maldito jardín. No quiero.
—¡Qué cascarrabias eres!
—¡Y tú infantil! Ya madura—Davide estaba sobre la cama leyendo una revista para adultos, la escondía muy bien de su madre, algo sumamente complicado en esa casa. Fiorella era muy estricta y tenía todo lleno de reglas, un control total de la casa y de sus hijos.
—¿Madurar? No se trata de ser madura, Nico y Dante están abajo aburridos y no podremos irnos hasta que