Trish
El restaurante que Nigel eligió era un buen lugar. No había mucha gente y parecía tranquilo. Era un lugar perfecto para una reunión entre hermanos, si es que aún podíamos llamarnos así.
Nos sentamos en una mesa junto a la ventana, el ambiente estaba cargado de un silencio tenso. Nigel jugaba con el borde de su vaso de agua mientras yo fingía leer el menú. No había necesidad de leerlo. No tenía hambre.
—Así que, después de meses sin contestarme, ¿ahora sí tienes tiempo para mí? —pregunté c