Daniele, al recibir la ubicación de su hermano, se mueve con una urgencia que refleja la seriedad con la que toma la noticia. El silencio de la noche en su casa contrasta con el torbellino de pensamientos y emociones que lo llevan a actuar de manera inmediata. Se despoja de su pijama con movimientos rápidos y precisos, cada gesto marcado por la determinación de enfrentar lo que sea necesario. Jamás esperó recibir ese mensaje en medio de la madrugada, pero tampoco esperó que contuviera información sobre Chiara.
No quería detenerse a pensar ni por un segundo en cómo se sentía o en lo que haría, en ese momento solo se movía como un autómata.
Al abrir su armario, busca algo apropiado para la ocasión, no puede detenerse a pensar en un atuendo en específico, pero tampoco puede ir vestido de manera ridícula.
¿Por qué se detiene a pensar en esas cosas? ¿Desde cuándo ha pasado por su cabeza que él puede lucir de manera ridícula? ¡Ese no es el punto! No se trata de cómo se vea en ese momento, s