El ruido las personas, las luces, hace tiempo que no entraba a un lugar así, había seguido a su hermano hasta donde estabas sus amigos, saludó brevemente y luego se asomó para mirar hacia abajo.
Desde su posición elevada, Daniele observa la pista de baile con una intensidad que refleja su tormento interior. La multitud abajo se mueve al unísono, una masa de cuerpos y luces entrelazadas por el ritmo pulsante de la música. En su mano, un trago cuya presencia apenas registra, su atención completamente consumida por la búsqueda de una persona en particular: Chiara.
Ella está allí, lo sabe, solo un paso los separa y él tiene que, al menos, encontrarla con la mirada.
Busca entre la gente, intentando dar con su rostro.
Finalmente, sus ojos la encuentran. Allí está ella, bailando con una libertad y alegría que él nunca ha presenciado en persona. La visión de Chiara tan entregada a la música, tan visiblemente feliz y despreocupada, le corta la respiración. Es un contraste palpable con la image