Nora Confiesa.
La confesión de Nora llegó una noche tranquila, cuando la casa por fin había encontrado uno de esos raros momentos de silencio que últimamente parecían casi artificiales.
Noah dormía en su habitación después de un día largo en la escuela, Caelan se había retirado temprano porque el dolor en las costillas todavía lo obligaba a respetar límites que su carácter prefería ignorar, y la cocina había quedado para nosotras dos, iluminada por la luz cálida sobre la mesa.
Era una escena simple, doméstica