Nada es Real.
La puerta se abre de golpe: no es elegante, no es calculado. Es violento.
Caelan entra como si algo lo estuviera persiguiendo, pero no hay nadie detrás de él. Solo aire, solo vacío, solo ese ruido seco de madera golpeando la pared que retumba en toda la habitación.
Y él está respirando mal, demasiado rápido. Lo miro y noto que algo está mal.
No… algo está roto.
—¿Qué pasó? —pregunto, pero ya sé que no voy a recibir una respuesta normal.
Porque Caelan no responde, camina un paso, otro. Se detien