El Ruido Después del Silencio.
La mañana llegó como llegan las mentiras bien ensayadas: puntual, luminosa, fingiendo que nada había pasado.
Abrí los ojos antes de que sonara el despertador.
No porque hubiera dormido bien, sino porque el cuerpo aprende rápido cuándo no puede permitirse descansar.
El departamento estaba en silencio, pero no era un silencio tranquilo. Era un silencio atento, de esos que parecen escuchar de vuelta.
Me incorporé despacio, con cuidado de no hacer ruido, como si alguien pudiera estar observando inc