El Primer Quiebre.
Si el recuerdo de aquella mañana era una ilusión tranquila, este es el momento en que esa ilusión empezó a agrietarse, respiré hondo mientras dejaba que los recuerdos me consumieran lentamente.
No ocurrió de forma violenta.
No hubo un quiebre evidente, ni una escena que pudiera señalar con claridad como el inicio del problema. Fue algo mucho más sutil, más elegante, y por eso mismo, más peligroso.
Porque lo que no se rompe de golpe, se infiltra.
La invitación llegó como algo completamente norma