Reconstrucción.
No hubo un momento exacto en el que decidí reconstruirme.
No fue una revelación brillante ni una escena dramática en la que todo hizo clic de repente.
Fue más bien un desgaste lento, una acumulación de silencios, de noches sin dormir, de días en los que respirar ya se sentía como un esfuerzo suficiente.
Fue una mañana cualquiera.
Estaba sentada en la mesa de la cocina de Nora, con una taza de café que ya se había enfriado hacía rato.
La luz entraba por la ventana en ángulo, iluminando el polvo