El Nacimiento.
El dolor no llegó de golpe, empezó como una molestia leve, casi insignificante, una presión baja en el abdomen que confundí con cansancio.
Había pasado la noche trabajando, revisando planos, intentando cumplir con un plazo que yo misma me había impuesto.
Quinn Design empezaba a tomar forma, y eso significaba que no podía permitirme pausas, pero el cuerpo no negocia.
La primera contracción real me obligó a detenerme.
Apoyé ambas manos sobre la mesa, respirando hondo, esperando que pasara. Pensé