El Brazalete.
Desperté con un golpe lento de mi corazón, un ritmo que no coincidía con la calma de la habitación. La luz de la mañana se filtraba a través de las persianas, haciendo que todo pareciera demasiado real y, al mismo tiempo, frágil, como si pudiera desvanecerse en cualquier instante.
Caelan estaba a mi lado, todavía dormido, respirando profundo y acompasado. Yo no podía decidir si sentir alivio o miedo.
La noche anterior aún ardía en mi memoria: el ascensor, la voz distorsionada, el papel pegado e