Continuidad.
La filtración no explotó, se deslizó.
Eso fue lo primero que entendí cuando desperté a la mañana siguiente y el mundo seguía aparentemente intacto.
No hubo titulares inmediatos, ni comunicados oficiales, ni caos visible. El sistema no reaccionó con ruido. Reaccionó con precisión, como siempre.
Abrí el teléfono antes incluso de levantarme de la cama. Tenía mensajes sin leer, notificaciones que no decían nada explícito pero lo decían todo: correos reenviados sin comentario, llamadas perdidas de n