Capítulo 47. El ruido vuelve.
POV: Gaspar
Nunca imaginé que «dos líneas» pudieran ser una frase que me encendiera la sangre con tanta precisión.
No me refiero al deseo, sino a ese impulso más profundo que te pone el mundo en su sitio. La cajita blanca, la voz de Irina, la forma en que dijo «estoy...» y no pudo continuar: todo eso me agarró la vida con las manos y me la ordenó de un golpe.
Al mismo tiempo, el oficio empujó: alguien dentro creyó que podía escuchar lo que solo nos incumbe a nosotros.
Subí a la planta alta con Irina a mi lado.
Lupo nos esperaba en el pasillo, de rodillas junto al zócalo de mármol que corre por debajo del espejo. Tenía el maletín abierto y en él había dos pinzas y un pequeño receptor que vibraba como un insecto atrapado.
—Aquí —dijo, señalando—. No en la lámpara. En el marco, en la esquina inferior. El instalador era alguien con pulso y tiempo.
—¿Cuándo? —Quise saber.
—Anoche o esta madrugada —dijo—. El pegamento no ha curado del todo. No lo colocó un improvisado.
No miré a Irina cuand