Capítulo 46. Dos líneas.
POV: Irina
La mañana parecía perfecta: limpia, pulida, con un sol que se colaba entre las cortinas como si todo estuviera en orden.
Me quedé mirando esas franjas un buen rato, respirando hondo para ahuyentar el malestar que me visitaba de vez en cuando. No era dolor, sino una nueva conciencia del cuerpo, como si cada músculo hubiera aprendido un alfabeto distinto durante la noche.
María dejó la bandeja sobre la mesita del cuarto sin preguntar nada. Té de hierbas, pan tostado y mermelada ligera.