Capítulo 65. Cuentas Pendientes.
POV: Irina
El coche blindado devoraba la oscuridad de la autopista. La Toscana, el cementerio, Kózin… todo era una niebla.
Estaba conduciendo con una mano en el volante y la otra, la que no soltaba su arma, sobre mi muslo. No era una caricia, era una afirmación de posesión.
Las lágrimas se habían secado con la humillación. Me sentía vacía, fría, como si mi cuerpo fuera una cáscara llena de polvo. Kózin me había desnudado mentalmente con la verdad de mi padre. Había tomado la última pieza de mi