Capítulo 49. El temor de un padre mafioso.
POV: Gaspar
El salón estaba cargado de humo y de voces bajas. Habíamos improvisado la reunión en la biblioteca de la casa porque allí no llegaban miradas curiosas ni ecos que deformaran las palabras. La mesa larga estaba despejada, salvo por un par de ceniceros y un mapa plegado en tres.
Dante fue el primero en entrar, con la camisa medio abierta y su gesto de siempre, como si cada minuto fuera el último. Detrás de él vino Lupo, impecable, con una carpeta bajo el brazo y la mirada clavada en el suelo, pensando en algún detalle que todavía se le escapaba.
Detrás de ellos, Iván ocupó un asiento, con esa autoridad tranquila que no necesita levantar la voz.
Yo me senté en el centro de la mesa. A mi lado, una taza de café ya fría.
—Vamos a hablar claro —dije—. Serguei Ivanov ya sabe lo que no debía saber. Lo de mi hijo.
Dante golpeó la mesa con la palma de la mano.
—Entonces alguien cantó —gruñó—. Nadie se entera de algo así por casualidad.
—Puede ser boca, puede ser oído, puede ser un pap