JAZMÍN HERRERA
Era joven y tonta, Bryan también. Nos conocimos en la escuela, él era el chico rudo que hacía parecer que tenía el mundo en su mano, con esos vaqueros deslavados y chamarra de piel negra, yo la estudiosa que siempre le hacía la tarea para recibir su protección, la cual se convirtió en un beso torpe y furtivo entre los arbustos de mi casa después de entregarle su tarea de matemáticas.
Mi historia de amor soñada, y el descarrilamiento de mi vida desde los ojos de todos. El camino