KAREN WHITE
—Lo que tiene el «señor Harrington» apenas es una mínima parte de toda la fortuna que poseo, que está repartida en diferentes cuentas a diferentes nombres, en diferentes inversiones. Karen, yo soy como una jodida hidra, corta una de mis cabezas y me saldrán dos más. —Byron guiñó un ojo haciéndome palidecer. De pronto me percaté de mis manos frías y temblorosas, y mi mirada regresó hacia el cuerpo de mi padre, su olor ya me pasaba desapercibido, como si ya me hubiera acostumbrado a é