BYRON HARRINGTON
No era la manera en la que pensaba encargarme de Karen, quería algo más glorioso, digno de lo que le hice a su padre, pero prefería sacrificar mi lado artístico por un bien mayor.
—¡No es Amber! —volvió a gritar mi madre sin soltar el cuchillo que goteaba sangre, mientras el cuerpo de Karen yacía en la cama, con los ojos fijos en el techo, vidriosos, mientras su cuerpo se terminaba de relajar sobre su propio charco de sangre.
—Lamento mucho que tu estancia de lujo en el psiquiá