KAREN WHITE
Estacioné mi deportivo plateado fuera de la propiedad que había conseguido para mantenerme cerca del caso. Mis tacones tocaron el pavimento antes de que una sonrisa se dibujara en mi rostro. Era un gesto que no solía hacer, pues estirar mis músculos descarnados era doloroso, pero en este caso, valía la pena.
—Señorita White, todas las cuentas del señor Harrington han sido congeladas y estamos buscando a la señora Harrington —la voz del detective me hizo sonreír—. En cuanto encontrem