BYRON HARRINGTON
Grité a todo pulmón mientras acomodaba a Amber sobre la cama y de inmediato escuché el movimiento presuroso de mis sirvientas.
¿Por qué se había desmayado? ¿Había colapsado de dolor, de estrés o por miedo? ¿Había sido mi culpa?
Me senté a su lado esperando que abriera los ojos, que me dijera algo, pero ella seguía inconsciente con una respiración suave y acompasada como si estuviera durmiendo. Quise tomar su mano, pero terminé apoyando suavemente la mía sobre su vientre y una