JAZMÍN HERRERA
Primero salí de la habitación, después de la mansión y cuando me di cuenta ya estaba en la fuente viendo las hectáreas de jardín alrededor. Byron no había escatimado en gastos, esta no era solo una propiedad, más bien era una fortaleza.
Muros de mármol negro de 30 centímetros, no se quema y una bala de alto calibre apenas es capaz de despostillarlo; ventanas blindadas, cámaras por todos lados y un sistema de seguridad infalible que conectaba directamente con un grupo paramilitar