El sol apenas se asomaba por el horizonte cuando Bianca ya estaba en pie, su mente en modo "misión niñera". Colocó el anuncio en línea, una pequeña punzada de duda la asaltó por un momento. ¿Era una buena idea? Al fin y al cabo, estaba poniendo la seguridad de sus hijos en manos de una desconocida. Pero ya lo había hecho, no había vuelta atrás. Con un suspiro, decidió confiar en el destino y esperó.
No pasó mucho tiempo antes de que su teléfono vibrara. Un mensaje.
—Hola, me llamo Julia y soy e