Los días se habían fundido en una suave rutina, y Bianca comenzaba a acostumbrarse a su nuevo hogar.
La habitación ya no se sentía ajena; poco a poco, los contornos de la cama, la textura de las sábanas, la vista desde la ventana se volvían familiares, reconfortantes.
La atención de Lorena seguía siendo el apoyo constante que necesitaba para su recuperación, un bálsamo en un proceso tan difícil. Tener a alguien que la apoyara de tal manera era un privilegio, algo que anhelaba desde hacía much