Ania los observó, sin palabras, totalmente cautivada, sintiendo el nudo formarse en su garganta.
— ¿Sabe? Le dije a mi mamá que quería celebrar conociendo la ciudad y quería invitarlo para agradecerle por haberme salvado… — Explicó Elián, apenas se soltaron del abrazo. — Pero mi mami dijo que quizás no podrías ir porque eres un hombre muy ocupado…
— No… ¿Cómo crees? ¡No me lo perdería por nada!
— ¡Sí! — Elián dio otro pequeño brinquito. — ¿¡Escuchaste eso, mamá!? ¡¿Escuchaste?! ¡El señor L